Casa Colomba y Casa Somoza son el resultado de un sueño.
A dos centenarios pajares levantados a comienzos del siglo pasado, se les quiso dar otra oportunidad y devolverles la vida que un día tuvieron.
Sus muros de piedra y robustas maderas han servido de base para crear espacios cómodos, sencillos y llenos de detalles.
Como una fortaleza acogedora, se levantan frente al monte, y rodeados de árboles nos ofrecen unas vistas llenas de color, luz y calma.
Esa calma perdida que se acerca de nuevo a nosotros en este lugar privilegiado.
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Parece mentira que vea hecho realidad un proyecto que un día se dibujó en una servilleta de papel.
El esfuerzo, la ilusión y la ayuda de mi gente ha hecho posible que estas paredes vuelvan a levantarse.
No puedo dejar de agradecer a mis padres, a mi familia, amigos y especialmente a ese genio enamorado de la belleza que ha hecho posible este proyecto.